I always needed time on my own
I never thought I'd need you there when..I cry.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
lunes, 10 de octubre de 2011
y te digo adios, viajante.
has perdido mucho tiempo conmigo, y yo he ganado tanto.
has perdido mucho tiempo pues no has conseguido tu objetivo.
has perdido mucho tiempo, jamás me has tenido.
has perdido mucho tiempo, y yo de tí mucho he aprendido.
y aunque incansable lo hayas intentado,
mucho tiempo has perdido.
y te digo adios, viajante.
quizá
(seguramente)
nunca te olvide.
has perdido mucho tiempo conmigo, y yo he ganado tanto.
has perdido mucho tiempo pues no has conseguido tu objetivo.
has perdido mucho tiempo, jamás me has tenido.
has perdido mucho tiempo, y yo de tí mucho he aprendido.
y aunque incansable lo hayas intentado,
mucho tiempo has perdido.
y te digo adios, viajante.
quizá
(seguramente)
nunca te olvide.
martes, 3 de mayo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
martes, 3 de agosto de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
miércoles, 9 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
"Porque he aprendido que mis estados de preestallido no siempre conducen al estallido. A veces terminan en una lúcida humillación, en una aceptación irremediable de las circunstancias y sus diversas y agraviantes presiones. Me gusta, sin embargo, convencerme de que no debo permitirme estallidos, de que debo frenarlos radicalmente so pena de perder mi equilibrio. Salgo entonces como salí hoy, en una encarnizada búsqueda al aire lire, del horizonte, de quién sabe cuántas cosas más. Bueno, a veces no llego al horizonte y me conformo con acomodarme en la ventana de un café (..)"
sábado, 5 de diciembre de 2009
Nena tendría que agarrarte de los pelos y arrastrarte hasta las puertas del cielo y que veas que no hay un viejo bueno esperando para darte consuelo.

Nena que fueras la primera que supieras qué frio puede hacer en primavera, y bajemos al infierno tan caliente y tan prohibido, y que veas que no es nada divertido.
Nena que veas que existe, pero que es otro lugar tan triste ~

Nena que fueras la primera que supieras qué frio puede hacer en primavera, y bajemos al infierno tan caliente y tan prohibido, y que veas que no es nada divertido.
Nena que veas que existe, pero que es otro lugar tan triste ~
martes, 20 de octubre de 2009

No sé que destrucción cumples aquí,
en este cauce de caminos donde el pecho es una calavera de vaca en polvo
bajo nubes pesadas como epitafios de solemnidad.
Sé que me arrancas cosas, que paseas
semejante a una hormiga colérica despojando alacenas y emblantes,
los recuerdos surtidos en sus frascos,
los vientecitos de nostalgia.
Y pasa que te odio, que reclino la frente en tu guadaña de cristal para humillarla y detenerla,
oh ladrona de estampas, de seguras
correspondencias que dormian a salvo de mudanza,
de mi pasado, esa pared que me servía de chaleco y mayordomo.
(Si me vacías tanto, ¿Volverás
con la primera brizna?
Si te dejo robarme los herbarios resecos,
¿Pondrás, urraca azul, la piedrecita
que funda el juego y lo levanta a música?)
martes, 11 de agosto de 2009
Entre recordar y olvidar. Entre dormir y soñar. Entre seguir y despertar. Para qué pensar, un vaso de agua no es el mar. Me quedo con las dos cosas.
(mientras afuera cualquiera es tan frágil)
Tratando de cambiar
emoción por canción
también lo hago por mi bien
y por mi afición suicida preferida
(rock de verdad) con amistad
(..)
y luego como siempre
con una locura transparente
que repito cada vez que vuelvo
porque a vecés parece que estóy,
pero me voy
(mientras afuera cualquiera es tan frágil)
Tratando de cambiar
emoción por canción
también lo hago por mi bien
y por mi afición suicida preferida
(rock de verdad) con amistad
(..)
y luego como siempre
con una locura transparente
que repito cada vez que vuelvo
porque a vecés parece que estóy,
pero me voy
viernes, 24 de julio de 2009
Al cabo de un viernes 17 de Julio de festejo (cumpleaños, para ser precisa), de transpirar la camiseta(?), de ejercitar los músculos, de menear, de mucho bailar, las siamesas Lela y Jenna durmieron hasta las 15 horas del Sábado 19.
Muy plácidamente, almorzaron a las 16 hs (y un poquito más tarde también) y se tomaron su tiempo para no hacer más que yacer echadas, cual Luna, la pequeña perrita y mascota de Jenna, en la cama. Compartieron risas, muchas, muchísimas risas; y hasta derramaron pequeñas lágrimas al mismo tiempo en que no paraban de tomarse fotos..
CHAU ME FUI A DORMIR XD
miércoles, 22 de julio de 2009
I just know i couldn't sleep at the whole dawn ~
Luego de disfrutar una buena película en el cine y degustar un riquísimo café a la italiana con mi hermano en una conocida confitería del barrio Abasto, regresé a mi casa. Eran pasadas las dos y media de la mañana.
Cepillé mis dientes y tan pronto como pude, me senté frente a la computadora. Chateé con algunas personas hasta recordar que debía cambiar las canciones que suelo llevar en mi mp3: debo confesar que la escucha de casi todos los días de la melódica voz de James Blunt, (y aunque me resulten hermosas la mayoría de sus canciones) poco a poco, me está resultando un tanto monótono; por eso antes de llegar al hartazgo, mejor es variar.
Comencé el intercambio de música alrededor de las tres horas y unos aproximados treinta minutos de la madrugada; y cuando quise acordarme eran casi las cinco (funcionaba algo lenta la pc, sí, lo reconozco). Fue entonces cuando me apresuré y corri a acostarme; si papá llegaba a encontrarme despierta y con la compu, sin lugar a dudas me hubiese ganado un "¡Jennifer, apagá ya esa máquina y dejáte de joder! Es tardísimo". Por suerte eso no sucedió y evité así una disputa.
Ni bien me recosté, no tardaron en aparecer los pensares que caminan en mi mente cada noche antes de dormir. Lo extraño esta vez fue que no cesaron, y paulatinamente el tiempo avanzó: traté de calmar mis cavilaciones con la suave voz de Lisandro Aristimuño. Pero, inexorable, el choque de la cuchara con la taza del desayuno, me anunció que eran las seis; y mi mamá había despertado fin de cumplir con su rutina. Mientras yo continuaba dando vueltas y más vueltas en mi cama (primero hacia la izquierda, luego a la derecha), dieron las siete y mi hermano partió hacia su trabajo. Fugaz, la velocidad de las agujas del reloj, marcó las ocho, y yo sin poder dormir siquiera cinco minutos seguidos.
Intenté adormecer mis ideas, una vez más, de la mano de Aristimuño hasta llegar a la música de Belle and Sebastian, y sentí la necesidad de escribir. Y lo hice como en pocas.. y hasta me atrevo a decir, como nunca escribo:, sin miedos, sin temores más que los que emanan las certezas de mis sentimientos. Maldita (o acaso debería llamarla bendita?) y esporádica inspiración que me visita en horas no debidas.
No sé qué es lo que realmente me pasa, tampoco si existe preocupación alguna que me inquiete en demasía. (I just know i couldn't sleep at the whole dawn.)
Lo cierto es que han pasado unos quince minutos de las diez de la mañana de este Miércoles, y acá estoy: en mi cama, con la computadora en mi falda, escribiendo, escuchando a Fito, con los ojos cansados y un sueño acumulado.
Cepillé mis dientes y tan pronto como pude, me senté frente a la computadora. Chateé con algunas personas hasta recordar que debía cambiar las canciones que suelo llevar en mi mp3: debo confesar que la escucha de casi todos los días de la melódica voz de James Blunt, (y aunque me resulten hermosas la mayoría de sus canciones) poco a poco, me está resultando un tanto monótono; por eso antes de llegar al hartazgo, mejor es variar.
Comencé el intercambio de música alrededor de las tres horas y unos aproximados treinta minutos de la madrugada; y cuando quise acordarme eran casi las cinco (funcionaba algo lenta la pc, sí, lo reconozco). Fue entonces cuando me apresuré y corri a acostarme; si papá llegaba a encontrarme despierta y con la compu, sin lugar a dudas me hubiese ganado un "¡Jennifer, apagá ya esa máquina y dejáte de joder! Es tardísimo". Por suerte eso no sucedió y evité así una disputa.
Ni bien me recosté, no tardaron en aparecer los pensares que caminan en mi mente cada noche antes de dormir. Lo extraño esta vez fue que no cesaron, y paulatinamente el tiempo avanzó: traté de calmar mis cavilaciones con la suave voz de Lisandro Aristimuño. Pero, inexorable, el choque de la cuchara con la taza del desayuno, me anunció que eran las seis; y mi mamá había despertado fin de cumplir con su rutina. Mientras yo continuaba dando vueltas y más vueltas en mi cama (primero hacia la izquierda, luego a la derecha), dieron las siete y mi hermano partió hacia su trabajo. Fugaz, la velocidad de las agujas del reloj, marcó las ocho, y yo sin poder dormir siquiera cinco minutos seguidos.
Intenté adormecer mis ideas, una vez más, de la mano de Aristimuño hasta llegar a la música de Belle and Sebastian, y sentí la necesidad de escribir. Y lo hice como en pocas.. y hasta me atrevo a decir, como nunca escribo:, sin miedos, sin temores más que los que emanan las certezas de mis sentimientos. Maldita (o acaso debería llamarla bendita?) y esporádica inspiración que me visita en horas no debidas.
No sé qué es lo que realmente me pasa, tampoco si existe preocupación alguna que me inquiete en demasía. (I just know i couldn't sleep at the whole dawn.)
Lo cierto es que han pasado unos quince minutos de las diez de la mañana de este Miércoles, y acá estoy: en mi cama, con la computadora en mi falda, escribiendo, escuchando a Fito, con los ojos cansados y un sueño acumulado.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Ya poco recuerdo del anterior (y lo bien que me hace), pero este año sé que-- lo sentí con la piel erizada, por no decir que mi sensor emocional funcionó más intenso de lo que jamás hubiese esperado.
Mi dos mil ocho, su primer parte (hablo del verano y el otoño) me vio llorar, me vio llorar muchísimo y al mismo tiempo me enseñó, me mostró cuán pesadas pueden resultar las roturas de la ilusión. Me dio a probar el sabor de la primera (acorde a lo que recuerda mi memoria), la más fuerte, y quizá la más importante, hasta estos diecisiete años que llevo conmigo, desilusión de mi vida.
Sin embargo el tiempo, el tiempo resonó y aprendí que no puedo terminar en vos; no, no debo tampoco; y comprendí (aunque todavía sigo siendo un poco testaruda) que si algún día volvés, volverás; y esperar ya se hace en vano, pero yo te esp-- te recuerdo vivamente y sí, me confieso: espero ansiosa El reencuentro. Pero no ahora, ni mañana ni dentro de una semana, sino en un tiempo; "en algún lugar del tiempo", diría Calamaro en alguna canción.
Ésa melancolía, mi melancolía y mi tristeza me trajeron lágrimas y me volvieron más vulnerable a vos; pero también me regalaron, casi mágicamente, lo que más necesitaba: sonreir; y con ello, me hice más amiga de mis amigas y descubrí cuán increíbles pueden ser las personas sin siquiera ellas mismas sospecharlo. Y así recibí abrazos y palabras más contenedores, y los transformé en mi mejor sonrisa y en risas que me hicieron llorar, de felicidad.
Este año se llevó mi primer beso muy rápido, de forma casi fugaz diría; mi primer recital en primavera y la vez primera en ir a bailar. Por éste Diciembre que está a un paso de irse, me trajo el resultado "académico" (por ponerle un nombre) más horrible y frustrante, y con él mi última melancolía del año, creo.
A su vez, se llevó parte de mi verguenza y mis miedos. Culpabilicé y me culpabilicé.
Sufrí, con una cuota de felicidad al mismo tiempo, la despedida (mejor digámosle receso de sus obligaciones, o, muchísimo mejor, jubilación) de mi profesora más querida, mi estandarte. También leí no más de seis libros y me di cuenta, una vez más, que la literatura es mi mayor fuerte.
En el verano pasado, dí con Radiohead y en invierno escuché a Fito mucho más. Sentí confusión, pero jamás rencor. Supe que el olvido no existe, bajo ninguna circunstancia, sino que es un recuerdo transformado; y acá en el medio, otra vez estás vos; y te envuelvo en mi orgullo.. dulcemente.
Menos mal que éste es el último día de mi dos mil ocho.. no?
Jenn
Mi dos mil ocho, su primer parte (hablo del verano y el otoño) me vio llorar, me vio llorar muchísimo y al mismo tiempo me enseñó, me mostró cuán pesadas pueden resultar las roturas de la ilusión. Me dio a probar el sabor de la primera (acorde a lo que recuerda mi memoria), la más fuerte, y quizá la más importante, hasta estos diecisiete años que llevo conmigo, desilusión de mi vida.
Sin embargo el tiempo, el tiempo resonó y aprendí que no puedo terminar en vos; no, no debo tampoco; y comprendí (aunque todavía sigo siendo un poco testaruda) que si algún día volvés, volverás; y esperar ya se hace en vano, pero yo te esp-- te recuerdo vivamente y sí, me confieso: espero ansiosa El reencuentro. Pero no ahora, ni mañana ni dentro de una semana, sino en un tiempo; "en algún lugar del tiempo", diría Calamaro en alguna canción.
Ésa melancolía, mi melancolía y mi tristeza me trajeron lágrimas y me volvieron más vulnerable a vos; pero también me regalaron, casi mágicamente, lo que más necesitaba: sonreir; y con ello, me hice más amiga de mis amigas y descubrí cuán increíbles pueden ser las personas sin siquiera ellas mismas sospecharlo. Y así recibí abrazos y palabras más contenedores, y los transformé en mi mejor sonrisa y en risas que me hicieron llorar, de felicidad.
Este año se llevó mi primer beso muy rápido, de forma casi fugaz diría; mi primer recital en primavera y la vez primera en ir a bailar. Por éste Diciembre que está a un paso de irse, me trajo el resultado "académico" (por ponerle un nombre) más horrible y frustrante, y con él mi última melancolía del año, creo.
A su vez, se llevó parte de mi verguenza y mis miedos. Culpabilicé y me culpabilicé.
Sufrí, con una cuota de felicidad al mismo tiempo, la despedida (mejor digámosle receso de sus obligaciones, o, muchísimo mejor, jubilación) de mi profesora más querida, mi estandarte. También leí no más de seis libros y me di cuenta, una vez más, que la literatura es mi mayor fuerte.
En el verano pasado, dí con Radiohead y en invierno escuché a Fito mucho más. Sentí confusión, pero jamás rencor. Supe que el olvido no existe, bajo ninguna circunstancia, sino que es un recuerdo transformado; y acá en el medio, otra vez estás vos; y te envuelvo en mi orgullo.. dulcemente.
Menos mal que éste es el último día de mi dos mil ocho.. no?
Jenn
En el instante en el que tomo la lapicera, en el instante que, después de "meditar" con mí misma y finalizar la disputa con mi mente (entre mis deseos persisetnes de volcar mis pensamientos y aquella otra mitad temerosa que me imide, la mayoría de veces, poner a funcionar el pulso de mi mano con un juego de letras), escribo; escribo por necesidad de expresión; escribo aunque ya no recuerde qué era hace cinco minutos atrás lo que tanto deseaba escribir.
Y es que acaso pierdo mis ideas en ése temor a escribir, que consume mis pensares y los transforma en "dudas", y finalmente acaba en deshacerlos; como ahora.
Sin embargo nada importa y yo escribo porque en el fondo, en un profundo sentir, escribir (aprender ó, mejor dicho, animarme a escribir) es lo que mayormente anhelo en la vida.
En estos momentos, también.
Y es que acaso pierdo mis ideas en ése temor a escribir, que consume mis pensares y los transforma en "dudas", y finalmente acaba en deshacerlos; como ahora.
Sin embargo nada importa y yo escribo porque en el fondo, en un profundo sentir, escribir (aprender ó, mejor dicho, animarme a escribir) es lo que mayormente anhelo en la vida.
En estos momentos, también.
lunes, 4 de agosto de 2008
Seguís siendo el himno de mi corazón~
miércoles, 23 de julio de 2008

No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes, ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás o en el color de un par de guantes o una blusa. Me enojaré, amor mío, sin que sea por tí, y compraré bombones pero no para tí, me pararé en la esquina a la que no vendrás, y diré las palabras que se dicen y comeré las cosas que se comen y soñaré los sueños que se sueñan y sé muy bien que no estarás, ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo, ni allí fuera, este río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás ni recuerdo, y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de tí.
Cortázar ~
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